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domingo, 3 de febrero de 2013

Psicología básica para todos: sensación


Como hoy es domingo ;-), un repaso de temas básicos de Psicología, a estas alturas, no cae para nada mal. Aquí les presento, entonces, una revisión muy sencilla de un concepto básico en Psicología: el de sensación. No le cae para nada mal a alguien ajeno al campo, que quiera empaparse un poco de esta información.

Sensación
La sensación es el reflejo de cualidades aisladas de los objetos y fenómenos del mundo material que actúan directamente sobre los órganos de los sentidos. Por medio de las sensaciones conocemos cualidades de los objetos, tales como el color, el olor, el sabor, lo liso, lo rugoso, etc. Las sensaciones nos permiten juzgar los cambios que tienen lugar en nuestro cuerpo, los movimientos y posiciones del cuerpo y de sus partes, así como el funcionamiento de sus órganos internos. La sensación es una imagen subjetiva del mundo objetivo.

Los objetos y fenómenos de la realidad que actúan sobre los órganos de los sentidos, se llaman estímulos.

El proceso de influencia de los estímulos sobre los órganos de los sentidos se denomina estimulación.

El desarrollo de las sensaciones es resultado del perfeccionamiento de las modalidades sensoriales bajo la influencia del medio externo. Por ejemplo, Vavilov ha demostrado que la reacción del ojo solamente a unos campos determinados de las ondas electromagnéticas es resultado de su adaptación a la luz del sol difundida sobre la superficie terrestre. Por ejemplo, el ojo no ve los rayos ultravioleta, pues como se retienen en la atmósfera, no juegan un papel importante para la orientación del organismo en el medio exterior. El ojo tampoco ve los rayos infrarrojos, que son térmicos y se producen en todos los tejidos del cuerpo, incluso en las paredes internas del ojo, lo cual le impediría al hombre ver.

El proceso del desarrollo de las sensaciones está ligado a la actividad práctica, y sobre todo de trabajo, del hombre, y depende de las exigencias que presentan la vida y el trabajo al funcionamiento de los órganos de los sentidos.

Modalidades sensoriales
Las modalidades sensoriales se dividen en dos grandes grupos: las que tienen sus receptores en la superficie del cuerpo y recogen los estímulos externos (exteroceptores) y las que tienen receptores en los tejidos y órganos internos y registran los cambios que tienen lugar dentro del organismo (interoceptores). La modalidad sensorial cinética ocupa una situación intermedia: sus terminaciones periféricas distribuidas en los músculos y tendones pueden servir para las sensaciones de movimiento y situación de los órganos del cuerpo y para determinar cualidades de los objetos externos (propioceptores).

Cada modalidad sensorial consta de: 1) sector periférico (receptor) que recibe el estímulo que actúa sobre él, 2) nervios aferentes, que conducen la excitación a los centros nerviosos, y 3) las zonas correspondientes de la subcorteza y corteza cerebral en las que tienen lugar la elaboración de los impulsos nerviosos procedentes de los sectores periféricos.
  • Exterocepción: sensaciones visuales, auditivas, cutáneas (táctiles, de contacto y presión, térmicas y de vibración), gustativas y olfativas.
  • Interocepción: sensaciones orgánicas.
  • Propiocepción: sensaciones motoras de traslación y situación del cuerpo en el espacio.
  • Nocicepción: sensaciones dolorosas. Pueden ser producidas por la exterocepción, la interocepción o la propiocepción, puesto que señalan la fuerza destructora del estímulo. Por ejemplo: un sonido muy fuerte, un dolor de estómago, o la incomodidad al estar en una misma posición por mucho tiempo.

Los receptores sensitivos pueden clasificarse en cinco tipos funcionales básicos:
  • Mecanorreceptores: Responden a una deformación mecánica.
  • Termorreceptores: Responden a los cambios de la temperatura; algunos receptores responden al frío, otros al calor. 
  • Nocirreceptores: Responden a cualquier estímulo que produzca algún daño en el tejido.
  • Receptores electromagnéticos (o fotorreceptores): Los conos y los bastones de los ojos son sensibles a los cambios de la intensidad de la luz y de la longitud de onda de la luz. 
  • Quimiorreceptores: Responden a cambios químicos asociados con el gusto y el olfato y a las concentraciones sanguíneas de oxígeno y dióxido de carbono.

Características de la sensación
No todo estímulo motiva una sensación. Para que ésta aparezca, el estímulo debe alcanzar una magnitud (cantidad) determinada. La magnitud mínima de un estímulo que determina una sensación se denomina umbral absoluto de la sensación. Los estímulos que no alcanzan este umbral, no se "sienten".

La sensibilidad absoluta es la capacidad de los órganos de los sentidos para reaccionar a las influencias mínimas. A mayor umbral, menor sensibilidad y a menor umbral, mayor sensibilidad: cuanto más débil es un estímulo, más aumenta la capacidad de reacción. Por ejemplo, cuanto más tenue es la luz en una habitación, más sensible se vuelve la visión a ese estímulo.

Un método para determinar el umbral de la sensación es el “método de los cambios mínimos”, en el que un estímulo débil se va cambiando progresivamente en pequeños saltos hasta que se observa una u otra reacción a su aparición o desaparición.

Al medir el umbral de la sensación hay que tener en cuenta el tiempo de actuación o duración del estímulo. En excitaciones cortas, para que el estímulo pueda ser sentido, deberá ser muy intenso.

El umbral diferencial de cada órgano de los sentidos es una magnitud relativa constante que muestra qué partes de la magnitud inicial del estímulo es necesario aumentar para conseguir un cambio mínimo de la sensación. Este es el contenido fundamental de la ley de Bouguer y Weber, en honor del físico francés y el fisiólogo alemán que la describieron, en la visión y la presión, respectivamente. Por tal ley se explica que las diferencias las notamos es en relación con el estímulo inicial: es más notoria la diferencia cuando encendemos una vela en medio de una habitación oscura, que cuando encendemos la misma vela en una habitación con iluminación eléctrica; el estímulo es exactamente el mismo (la vela), lo que hace la diferencia es el estímulo inicial (habitación a oscuras o habitación iluminada). Ese es el umbral diferencial, más bajo en el caso de la habitación sin luz y más alto en el de la iluminada. Otro concepto es el de sensibilidad diferencial, que se define como la magnitud proporcionalmente inversa al umbral diferencial. O sea, a mayor umbral diferencial, menor sensibilidad diferencial.

El cambio de la sensibilidad en una modalidad sensorial, sea en aumento o en disminución, se denomina adaptación sensorial. La adaptación se efectúa tanto por mecanismos periféricos como centrales. La adaptación a los estímulos dolorosos es muy limitada. Los dolores fuertes, en general, no dan adaptación. Esto se explica por el papel biológico que juegan como señal de alteración del estado normal del organismo.

El fenómeno de la adaptación hay que diferenciarlo del de la sensibilización. Mientras que la adaptación puede ser un aumento o una disminución de la sensibilidad según el caso, la sensibilización es en todo caso un aumento de la sensibilidad. La sensibilización puede ser motivada por la estimulación simultánea de otro órgano de los sentidos (por ejemplo algunos olores pueden aumentar la sensibilidad de la piel), por la estimulación de ese sentido en otras partes del cuerpo (como la vibración al mismo tiempo y con el mismo ritmo de un sonido) o por medio de sustancias psicoactivas (como el éxtasis).

Visión
Las sensaciones visuales aparecen como resultado de la acción de las ondas electromagnéticas correspondientes a la parte visible del espectro sobre el receptor luminoso del ojo. La visión tiene gran importancia para la diferenciación de las cualidades de los objetos en el espacio. La forma más sencilla de manifestación de la visión del espacio es la agudeza visual, o sea la capacidad para distinguir objetos pequeños y lejanos. La agudeza visual se caracteriza por el intervalo mínimo entre dos puntos que permite distinguirlos como separados a una distancia determinada. La visión del espacio se caracteriza, además, por la magnitud del campo visual, o sea la distancia máxima a que pueden estar situados los objetos para que se les perciba simultáneamente. El campo visual del hombre en la visión binocular es de alrededor de 120 grados.

La membrana externa del ojo se llama esclerótica (lo blanco del ojo), que en su parte exterior es transparente y se llama córnea. Luego (hacia atrás) se encuentra la cámara anterior del ojo y después el iris (el color del ojo). En el centro del iris hay un orificio denominado pupila (la “bolita” negra dentro del iris). Después sigue el cristalino, que es un cuerpo transparente (un lente) que cambia su convexidad. Si seguimos hacia atrás, encontramos el humor vítreo, que es una masa gelatinosa y su pared posterior es la retina. La retina contiene varios tipos de células entre las que se encuentran los fotorreceptores: unas neuronas llamadas conos y bastones (que se llaman así por la forma que tienen). Los conos se encuentran en el centro de la retina y los bastones en la periferia. La mácula, mácula lútea o mancha amarilla, es el área de la retina para la visión más nítida (donde se encuentra la fóvea, sitio de mayor agudeza visual), pues tiene mayor presencia de conos.

Los bastones se caracterizan por una gran sensibilidad a la luz de débil intensidad y son los "aparatos" de la visión nocturna crepuscular; contienen un pigmento o sustancia que les ayuda a absorber la luz en situaciones de baja luminosidad: la rodopsina o púrpura óptica. Los conos tienen una sensibilidad intensa y son los "aparatos" de la visión diurna y también contienen un pigmento llamado iodosina. Hay tres tipos de conos, cada uno de los cuales contiene un pigmento visual sensible a una parte distinta del espectro. Uno de los pigmentos es sensible fundamentalmente a las longitudes de onda cortas del espectro visible y proporciona una gran contribución a la percepción del azul. Otro es selectivo a las longitudes de onda medias y proporciona una gran contribución a la percepción del verde. El tercer pigmento responde a las longitudes de onda largas y proporciona una gran contribución a la percepción del rojo (Ver representación gráfica).

La acción de la luz motiva reacciones complicadas en todo el sistema visual: la contracción o dilatación de la pupila que regula la acción de la luz sobre la retina, el movimiento del ojo hacia la fuente origen de luz, cambios de la convexidad del cristalino que garantizan una imagen clara del objeto en la retina. Las fibras del nervio óptico son los axones de las células de la capa ganglionar de la retina. Convergen en la papila (o disco óptico) y abandonan el ojo. El nervio óptico sale de la cavidad orbitaria a través del conducto óptico y se une con el nervio óptico del lado opuesto para formar el quiasma óptico. La mayor parte de las fibras del tracto óptico terminan estableciendo sinapsis con células nerviosas en el núcleo geniculado lateral (NGL), que es una proyección pequeña de la parte posterior del tálamo. Algunas de las fibras se dirigen hacia el núcleo pretectal y el colículo superior del mesencéfalo y están vinculados con los reflejos fotomotores. Los axones de las células nerviosas del NGL salen de él para formar la radiación óptica (se le llama así al conjunto de axones que salen de dicho núcleo). El haz termina en la corteza visual primaria y luego pasa a la corteza de integración visual, donde se da el reconocimiento de los objetos y de la percepción del color [En un área "primaria", se da la sensación y en una "secundaria", la percepción, o sea la integración de las sensaciones que, por definición, son aisladas].

Color
El ojo humano es sensible a longitudes de onda que van desde los 400 a los 700 nm. A lo largo de este rango, el color de la luz monocromática cambia gradualmente del azul al verde y luego al rojo. Las personas con una visión del color normal pueden igualar rápidamente el color de cualquier composición espectral de luz combinando adecuadamente las proporciones de los tres colores primarios (azul, verde y rojo).

Los colores oponentes y el contraste de color simultáneo son propiedades características de la visión humana del color. Algunos colores no pueden combinarse en visión cuando emanan del mismo punto del espacio. Rojo y verde, amarillo y azul y blanco y negro se cancelan mutuamente en estas circunstancias. No podemos, por ejemplo, ver un verde rojizo. Las luces roja y verde pueden mezclarse de modo que todo rastro de los rojizos o verdosos originales se pierden y se ve un amarillo puro; el amarillo y el azul pueden mezclarse para producir blanco sin que quede rastro de los colores originales. Los colores oponentes se realzan unos a otros si emanan de puntos del espacio distintos pero adyacentes tal como un objeto y su fondo. Por ejemplo, un objeto verde resalta más sobre un fondo rojo que sobre uno azul.

Fig. 1 Combinación de los colores primarios (de la luz)

Algunas formas adquiridas de ceguera para el color son resultado de lesiones corticales, pero la visión también puede verse afectada por una enfermedad retiniana. La mayoría de las formas de ceguera para el color, ceguera para el rojo o el verde, están causadas por mutaciones genéticas del cromosoma X. En la población general, alrededor de un 1 por ciento de los hombres son ciegos al rojo y del 2 por ciento son ciegos al verde. Esta forma de ceguera es el resultado de un defecto en los pigmentos de los conos rojos y verdes, no de los circuitos neuronales que median la visión del color.

Audición
Las sensaciones auditivas se motivan por la acción en el receptor auditivo de las condensaciones y diluciones periódicas del aire (ondas sonoras) que son resultado de las oscilaciones de los objetos sonoros.

Las oscilaciones u ondas se recogen en la parte externa del órgano auditivo, oído externo, y a través del conducto auditivo externo llegan a la membrana del tímpano. Detrás de la membrana timpánica comienza el oído medio, que se comunica con la faringe nasal por medio de la trompa de Eustaquio. Esta comunicación permite que las presiones del oído externo y medio sean siempre iguales (lo que tratamos de hacer al abrir la boca en forma de bostezo cuando se nos “tapan” los oídos en un avión o al aumentar de altura en una carretera). Las oscilaciones del tímpano se transmiten al oído interno por medio de los huesecillos: martillo, yunque y estribo

Fig. 2 Esquema del oído humano

El estribo cierra el orificio (ventana oval) que conduce al oído interno, donde se encuentra una formación ósea de forma espiral llamada caracol, el cual está dividido en dos sectores que se comunican entre sí por un orificio. El segundo sector también termina en un orificio (ventana redonda) cerrado por una membrana. El caracol está lleno de un líquido, la endolinfa, en el cual se causan movimientos oscilatorios, luego del paso de las ondas por todo el sistema del oído.

En la membrana basal se encuentra el receptor auditivo u Órgano de Corti, el cual está formado por células de apoyo y células auditivas que tienen en su extremo pestañas. El nervio auditivo comienza en las células del órgano de Corti. Desde el Órgano de Corti la excitación llega a los centros subcorticales de la audición y desde allí al área auditiva primaria. En la corteza temporal se da una representación “tonotópica”, es decir, un mapa neural de los distintos sectores del órgano de Corti (los que responden a los estímulos altos y los que corresponden a los bajos).

Las sensaciones auditivas se diferencian por la altura o frecuencia, la fuerza o intensidad y el timbre. La altura de un sonido se aprecia por la cantidad de oscilaciones por segundo (frecuencia): a mayor frecuencia, más alto el sonido y a menor frecuencia, más bajo. El oído humano reacciona con sensaciones auditivas a los sonidos de 16 a 20.000 oscilaciones por segundo. Los sonidos que están por debajo del límite de la sensación de los sonidos bajos se denominan infrasonidos y los que están por encima de los sonidos altos, ultrasonidos.

La fuerza de la sensación auditiva se denomina sonoridad y depende fundamentalmente de la intensidad del sonido (o volumen sonoro), pero está influida por su altura. Toda la serie de intensidades de los sonidos que percibe el hombre es de 130 decibeles (el volumen de una conversación es de 40 dB aprox.). Los sonidos muy fuertes causan sensaciones dolorosas. El audiograma muestra el estado del oído de una persona determinada en comparación con el oído normal medio.

El timbre del sonido es la cualidad específica que diferencia entre sí sonidos iguales por la frecuencia e intensidad fundamentales, pero distintos por sus oscilaciones complementarias. La voz de las personas y los sonidos de distintos instrumentos se diferencian por sus timbres.

Las sensaciones auditivas se caracterizan por su localización en el espacio. Los estímulos sonoros que actúan sobre nosotros se localizan siempre en una dirección determinada: la diferencia del tiempo de llegada del sonido a cada uno de los oídos, y, por tanto, de llegada de la excitación a cada uno de los hemisferios, sirve de señal de la dirección del sonido.

Estímulos de dolor
La percepción del dolor es un fenómeno complejo influido por el estado emocional y las experiencias pasados del individuo. El dolor es una sensación que advierte acerca de una lesión potencial y alerta a la persona para que la evite o la trate.

El dolor puede dividirse en dos tipos principales, dolor rápido y dolor lento. El dolor rápido se experimenta aproximadamente 0,1 segundo (100 ms) después de aplicado el estímulo doloroso; el dolor lento se percibe 1 segundo o más de un segundo después de la estimulación. El dolor rápido es descrito por el paciente como un dolor punzante, un dolor agudo o pinchazón y es el tipo de dolor que se percibe después de pincharse un dedo de la mano con una aguja. El dolor rápido está casi limitado a la piel.

El dolor lento se describe como un dolor quemante, sordo o pulsátil y se produce cuando hay destrucción tisular (del tejido), por ejemplo en el desarrollo de un abceso o en la artritis grave. El dolor lento puede presentarse en cualquier tejido del cuerpo.

Todos los tipos de recepción de estímulos dolorosos ocurren en las terminaciones nerviosas libres. El dolor rápido es provocado por estímulos de tipo mecánico o térmico y el dolor lento puede ser producido por estímulos mecánicos, térmicos y químicos.

En la actualidad, en general, hay acuerdo en cuanto a que los impulsos dolorosos rápidos viajan directamente hasta el núcleo ventral posterolateral del tálamo y luego son transmitidos hacia la corteza cerebral. La mayoría de las fibras para el dolor lento terminan en la formación reticular, que luego activa todo el sistema nervioso. Gracias a la TEP se sabe que la circunvolución postcentral, la circunvolución cingular (del cíngulo) del sistema límbico y la circunvolución insular son sitios que intervienen en la recepción y la interpretación de la información de los nociceptores.

Anomalías de la percepción sensitiva

- Hipoalgesia: disminución de la sensación de dolor.

- Hipoestesia: reducción de la sensibilidad táctil.

- Hiperestesia: sensibilidad aumentada

- Parestesia: sensación anormal, por ejemplo una sensación de pinchazo.

12 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Hola. Gracias por visitar nuestro blog. Este es un resumen basado en el libro "Psicología" de Smirnov, Leontiev y otros de Editorial Grijalbo, 1960 (Súper recomendado). Las imágenes son tomadas de internet. Saludos.

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  2. hola me llamo Ana Sofia y quiero desir que ustedes no tienen ejemplos prefiero wikipedia que el que ustedes tienen gracias por su atencion pongales ejmplos rapido grcias

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    1. ¡Hola Ana Sofía! Muchas gracias por tu visita y tu comentario. Puedes tomar de nuestro blog lo que te sea útil. Por supuesto, existen otras fuentes. Saludos.

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    2. Ese anónimo, con todo respeto, que poca agilidad mental. Tu blog me sirvió muchísimo, estás bien documentada :3
      De los ejemplos uno se puede dar cuenta con mirar a su alrededor o a un espejo justo tras leer este blog. Saludos!

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  3. me sirvió tu referencia bibliográfica gracias!

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  4. Excelente Información, muchas gracias por compartir!!

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  5. Gracias por la información es muy buena.

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